Esto es síntoma de que nos falta algo, algo estamos pasando por alto, y en realidad hay que solventarlo, para conseguir llevar una vida, fructífera en la que materialicemos nuestros ideales, sin perder nuestra moral.
El principal factor es, como ya he indicado antes en entradas anteriores, el materialismo en el que nos vemos sumidos todos los seres. Esa busqueda en el exterior de todo aquello que ya reside en nuestro interior. Es el ir por caminos que nos son los nuestros y ser infelices.
El ácrata dirige su vida, está en los circulos que ha querido estar, vive la vida que ha elejido. Es por ello por lo que se siente pleno. No por el único hecho de haber conseguido sus objetivos, no, sino por estar donde el desea, sin que nada ni nadie se lo imponga injustamente.
Para ello realizar eseo que se llama enfoque de la voluntad, debe preguntarse que es lo que desea. Y una vez sabido ponerse en marcha. Debe de
sentirse feliz, no solo por el objetivo logrado sino por que ha emprendido "la aventura de su vida". Al saber lo que quiere y al dedicarse a conseguirlo, toda persona experimenta pura y simple felicidad, lo cual debe de ser apreciado, pues el ser felices nos protege de toda manipulación. Y como antes se ha indicado, el feliz desarrolla su voluntad por encima de lo que nunca antes ha visto, o experimentado. Nos desligamos entonces de la violencia. Y comenzamos a ser como el agua, en nuestra mente y en nuestros objetivos.
Se habre toda una aventura, para los amófobos, para los que dicen no al poder. Es toda una aventura en la que cambiamos nuestro mundo, cambiando nuestra mente. Es una historia distinta en la que el premio se disfruta, con el primer paso.




