sábado, 14 de noviembre de 2009

EL ANARQUISMO METAFISICO

Como he comentado en la entrada anterior, la lucha con nuestra moral y nuestros objetivos, revela una carrencia de herramientas de medios para la conservar lo más importante en nuestras vidas que es nuestra moral si perdemos eso, ¿QUE NOS QUEDA? ¿EN QUE NOS CONVERTIMOS?
Esto es síntoma de que nos falta algo, algo estamos pasando por alto, y en realidad hay que solventarlo, para conseguir llevar una vida, fructífera en la que materialicemos nuestros ideales, sin perder nuestra moral.
El principal factor es, como ya he indicado antes en entradas anteriores, el materialismo en el que nos vemos sumidos todos los seres. Esa busqueda en el exterior de todo aquello que ya reside en nuestro interior. Es el ir por caminos que nos son los nuestros y ser infelices.

El ácrata dirige su vida, está en los circulos que ha querido estar, vive la vida que ha elejido. Es por ello por lo que se siente pleno. No por el único hecho de haber conseguido sus objetivos, no, sino por estar donde el desea, sin que nada ni nadie se lo imponga injustamente.

Para ello realizar eseo que se llama enfoque de la voluntad, debe preguntarse que es lo que desea. Y una vez sabido ponerse en marcha. Debe de sentirse feliz, no solo por el objetivo logrado sino por que ha emprendido "la aventura de su vida". Al saber lo que quiere y al dedicarse a conseguirlo, toda persona experimenta pura y simple felicidad, lo cual debe de ser apreciado, pues el ser felices nos protege de toda manipulación.

Y como antes se ha indicado, el feliz desarrolla su voluntad por encima de lo que nunca antes ha visto, o experimentado. Nos desligamos entonces de la violencia. Y comenzamos a ser como el agua, en nuestra mente y en nuestros objetivos.

Se habre toda una aventura, para los amófobos, para los que dicen no al poder. Es toda una aventura en la que cambiamos nuestro mundo, cambiando nuestra mente. Es una historia distinta en la que el premio se disfruta, con el primer paso.

VIVIR EN FUNCION DE UNA MORAL ES UN DRAMA

Malraux dice "Vivir en función de una moral es un drama" más el problema es el copiar modelos de conducta, el querer ser lo que no se es. No podemos formar parte de un sitio que no nos satisfaga. Nos debemos a nosotros mismos. En su sitio, en ausencia de moral impuesta, es cuando esa misma moral surge de nosotros. El drama de ser justo y pacífico.


En tiempos de injusticias o querrás, parece que todo es imposible, que un mar de gran fuerza nos arrastra y no nos podemos resistir. PUES si se puede. El problema es nuestra ignorancia. Debemos por ello, desarrollar nuestra sabiduría. Entendiéndose esta como la inteligencia usada por el amor, a su servicio.

Es entonces cuando esta llega a sus cotas más altas, cuando surge lo nuevo. Más allá de los obstáculos y los problemas surge el SER. Pues somos lo que tenemos que ser en cada momento, no hay que preocuparse por nada. Surgen mil caminos ante nuestros ojos, y todos son nuevos, increíbles y respetuosos, y nos llevarán allá donde nuestro corazón anhela.

Todo esto es fruto de la impaciencia, entendiendo esta como el resultado de nuestro materialismo, es decir, creemos que las cosas, nos harán felices, realmente sentimos que las necesitamos, y cuando antes lleguen mejor. Por eso la impaciencia, nos lleva a la violencia.

Debemos liberar nuestra mente, debemos de realizar la revolución interior. Si la búsqueda de felicidad en las cosas, es lo que nos hace ir de un lado para otro, a merced de los demás, seamos pues felices, aquí y ahora, lo merecemos, sintámosnos felices, dichosos.

Una vez que ya seamos felices quien nos va a manipular, "oye si me sigues, serás feliz. No no, perdona, yo ya soy feliz, si lo que dices me interesa o es justo o importante hablaremos" Esa es exactamente la postura, seamos felices, si podemos ayudar ayudamos, si algo es conveniente lo hacemos, pero acabamos ya con la dependencia de las cosas para ser felices.

Me dicen "es que así, pues no conseguiamos nada, como ya somos felices" Nada de eso, esta es la forma de poder conseguirlo todo. Pues las cosas tardan aveces más de lo que creemos, nos impacientamos, sufrimos, nos enfadamos, y al final muchas veces nos olvidamos del tema.

Si somos felices, las cosas las vemos desde otro punto de vista. Nos aclaramos más facilmente en saber si necesitamos o no un objetivo, pero una vez decididos, cueste lo que cueste lo vamos a conseguir. Podemos darnos cuenta de si lo que tenemos nos conviene o no, así, podemos decidir que no, y tranquilamente lo dejamos pues no lo necesitamos, y todo ello sin miedos ni sufrimientos. Para aclararnos, pues es algo importante, hay un truquito, y es preguntarnos a nosotros mismos ¿Que es lo que queremos? Si hacemos esto saldremos de dudas. Veremos claramente nuestros deseos, esto es verdaderamente importante pues la vida pasa y a veces nos dedicamos a hacer lo que otros piensan que es lo correcto, pero que quizás no es lo que nos interesa a nosotros.

Conozcámonos un poco para disfrutar verdaderamente de nuestra vida.

lunes, 2 de noviembre de 2009

ENVEJECER COMO NIÑOS

Las personas llegamos a mayores con problemas de adaptarnos a los achaques que no nos permiten disfrutar de las cosas que antes acostumbrábamos. La mayor parte de todas esas cosas ya se han ido.

Quizás es absurdo ser feliz en base a algo que está destinado a perderse, que no estará con nosotros siempre. La verdad es que buscamos todo fuera de nosotros, quizás la felicidad está dentro de nosotros. Buscamos conseguir cosas cuando en nuestro interior está todo.

Nos sentimos vacíos por que no tenemos esas cosas, y buscamos y buscamos, impacientes, a veces optimistas otras pesimistas, cuando la realidad es que ya lo tenemos todo.

En nuestro interior residen todas las confusiones la del Bien y el Mal, la de la Verdad y la Mentira, la del Amor y el Odio, la de la Felicidad y la Infelicidad. Nos dedicamos toda la vida a conseguir cosas, a buscar personas con las que compartir afinidades, cuando la verdad es que todo lo que buscamos está dentro de nosotros, y sin entender esto, sin entendernos a nosotros mismos, no podemos ser verdaderamente felices y hacer felices a los demás.

Es el mismo mecanismo el que nos permite apreciar que nos a tocado la lotería, el disfrutarlo, que el que permite a un niño disfrutar de un juguete, que el que nos hacer disfrutar de ver a un bello perrito o a un delfín.

Lo que cambia son nuestros deseos. Nos vemos influidos por la sociedad, por el entorno, los amigos y aceptamos sus valores. Creemos que estos nos darán la felicidad. Emprendemos la búsqueda de todas esas cosas, vamos de un lado para otro, pero nuestra felicidad no llega. Incluso comenzamos a perder aquellas que nos hacían disfrutar y entonces sentimos que todo se acaba, que nada tiene sentido.

Que triste es esta idea. No es más que el reflejo de un error. El creer que en el exterior está la felicidad. Más ella está en nuestro interior, como un niño que espera que llegue su padre para enseñarle algo que ha aprendido, solo tenemos que volvernos hacia nosotros mismos y para encontrarla.

Pero resulta que tenemos nietos sobrinos y el rato que estamos con ellos, aun que nos rompen cosas nos ponen la cabeza loca, nos dedicamos a ellos intentamos enseñarles aquellos que creemos que les hará falta y entonces nos sentimos, simplemente... felices. Y esto ¿porque?

La verdad es que cuando nos olvidamos de ese pobre "nosotros" intentamos hacer felices a los demás, descubrimos la riqueza del "todos", es entonces cuando los problemas parecen desvanecerse, nuestro vacío se va y descubrimos la felicidad.

En el Todos o Todo, no hay problemas, todo está bien, entendemos nuestros temores, nos liberamos de ellos, percivimos la realidad liberadora, y sentimos una continua felicidad. En el todos somos niños otra vez. Sin límites queremos a todos y somos queridos por todos.